La Coruña
La Coruña se halla en el extremo occidental de Galicia, cercana a la Costa da Morte. Está situada sobre un istmo arenoso, envuelta por el mar; el puerto ha sido siempre su motor principal. Es una luminosa península que afianza su sentido de ciudad con milagrosos paisajes del Atlántico, sucesión de playas como la popular Orzán, calas, islotes o zonas acantiladas que anticipan para el viajero la agreste costa da Morte.
El generoso Atlántico también explica la suavidad del invierno y espanta la nieve, presenta a sólo unos kilómetros, para que el visitante se asome sin distracciones ante el Magnum Portus Artabrorum del que hablaban los geógrafos de la antigüedad, un puerto abierto a los pueblos celtas del occidente europeo. Para proteger esa ruta hacia las Islas Británicas se levantó el que hoy es el monumento por excelencia de A Coruña, la Torre de Hércules, construida en la época de Trajano, siglo II, es el faro en activo más antiguo de la humanidad; cada vez está más cerca de ser Patrimonio de la Unesco.
Ubicada entre la ensenada de Orzán y el golfo ärtabro, la torre conserva su estructura interior romana, aunque fue reconstruida en el siglo XVIII. La recompensa por subir los 242 escalones que llevan hacia su parte superior es la magnífica panorámica del paisaje coruñés, fusión de ría, bahía y mar abierto. Está vista aliñada con el olor a salitre es un buen punto de partida para iniciar cualquier lectura de La Coruña.
La necesaria humildad ante un entorno excepcional fue tenida en cuenta por los diseñadores del Aquarium Finisterrae-Casa dos Peixes a la hora de concebir un edificio varado en las rocas y fundido con ellas. El Aquarium invita a sumergirse literalmente en el ser atlántico de la ciudad; alrededor de 400 especies del océano están representadas en él. La Casa dos Peixes, con su gabinete del capitán Nemo sumergido en la mayor piscina de Europa, es un buen ejemplo de la vocación científica de los más recientes museos coruñeses.
Al otro lado de la bahía, como remate del paseo marítimo de Riazor se halla el castillo de San Antón, del siglo XVI, fue fortaleza y prisión. Por un puente se accede a este conjunto que un día fue isla y que actualmente es la sede del Museo Arqueológico. En el interior del castillo, el visitante puede familiarizarse con la cultura de los castros y más allá de la colección, la visita al castillo permite contemplar desde la húmeda celda de castigo al aljibe que continua filtrando el agua para que no falte de beber en caso de un nuevo asedio.
Para conocer a fondo La Coruña, lo mejor es adentrarse en la Ciudad Vieja desde el Castillo de San Antón y callejear por esta zona que aglutina la mayor parte de los monumentos y la muralla. Estas calles constituyen el emplazamiento primitivo de la ciudad y sirven de marco a los principales edificios históricos, entre ellos el templo más antiguo de la ciudad, la Iglesia de Santiago, construida en el siglo XII constituye un bello ejemplo del románico, guarda una estatua policromada del siglo XIII. El paseo por la Ciudad Vieja lleva siempre a los jardines de San Carlos, espacio arbolado que concluye en un balcón al mar que evoca las galerías coruñesas.
Si un elemento caracteriza a la ciudad son sus clásicas galerías acristaladas, los balcones reinterpretados desde el siglo XIX por la arquitectura local para robar y protegerse de la lluvia y el viento. Estos miradores que al atardecer reflejan el sol cuentan con su máxima expresión en la avenida Marina. Hacia el oeste del casco antiguo, detrás de las terrazas de los cafés de la dársena de la Marina, se halla la amplia Plaza de María Pita, en la que destaca su columnata, es la mayor de A Coruña, está dedicada a la heroína local, aquí se encuentra el Ayuntamiento. Tiene alguna de las fachadas más hermosas del lugar y su ambiente es muy animado hasta altas horas de la madrugada.
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